El Capitán América queda atrapado en una dimensión paralela, donde será cazado, torturado y obligado a vivir lejos de todo lo que ama y conoce.
Por Chema Mansilla

Hay cierto encanto en las historias raras. Tengo que reconocer que la mayoría de los experimentos salen rara, otras veces son inconsecuentes. Y otras son simplemente geniales. La Distinguida Competencia, dentro de su sello Else Worlds, lo tiene muy claro. Así hemos podido disfrutar de historias que son simplemente genial. Obras Maestras del género.
A Marvel también le salió bien esa jugada al arrancar el Universo Ultimate, con Ultimate Spider-Man y The Ultimates.

Pero cuando las jugadas “raras” son la continuidad normal de las series, el riesgo es siempre mayor. Tanto para lo bueno como para lo malo. Etapas completamente olvidables (u olvidables) o momentos de esos a partir de los cuales “nada volverá a ser lo mismo”. El tiempo dirá qué etiqueta le pondremos a esta etapa de la serie de Capitán América con la que arrancó dentro de Marvel Now, guionizada por Rick Remender y dibujada por el ya legendario Romita Jr.

Personalmente me gustan las historias oscuras. Y ésta lo es. Y las historias en las que los personajes salen de su “zona de seguridad”. Y esta historia lleva a Steve Rogers a la Dimensión Z, donde quedará atrapado durante diez años, luchando contra mutantes para salvar su vida y haciendo frente al enfermizo gobierno de un Zola renacido y más poderoso que nunca.
La premisa me parece muy interesante, y empapada en esa magia Marvel que hace que sus tebeos sean tan especiales. Pero desde el principio quedan claros dos aspectos importantes del trabajo de sus responsables.
El primero, por parte de Remender. El Capi viaja a la Dimensión Z… ¡Entrando por los túneles del metro! A ver, incluso el Metro de Madrid tiene paradas en barrios que parecen otras dimensiones, y por muy exótico que pueda ser el metro newyorkino, tampoco me lo imagino como el armario de Las Crónicas de Narnia. No sé, con todas las posibilidades que otorga el Universo Marvel, parece un arranque flojo. Afortunadamente, luego el nivel de la historia sí es bueno.

El que tiene un nivel bajo durante todo el arco es Romita Jr. Un artista que ha demostrado con creces su capacidad para dibujar bien y rápido. que se puede adaptar a historias urbanas y fantásticas, y hacerlo siempre con un estilo reconocible. En estos número de Capitán América su trabajo es especialmente torpe. Más para, como digo, un artista de sus capacidades. No es que el dibujo sea especialmente malo, es que es malo para Romita Jr. Si no se tratara de él, simplemente me parecería regulero.
Por un lado, algunas páginas parecen dibujadas con una enorme desgana. Fondos vacíos. Personajes deformes (atentos a los niños cabezones que salen en la historia). Muy poco nivel de detalle. Desconozco las prisas que ha podido tener el dibujante, pero hasta el momento siempre había demostrado estar a la altura para encargos rápidos. Una lástima en cualquier caso.

Estos dos puntos negativos, en perspectiva, no dañan una historia interesante. Durante diez años el Capi debe sobrevivir en un mundo terriblemente hostil. Y no sólo ha de cuidar de su propio pellejo, también tendrá que hacer de padre adoptivo de un pequeño.

Diez años padeciendo penurias es la prueba definitiva para el carácter aparentemente siempre optimista del Capi. Pero el remate de la historia (editado ahora por Panini) supondrá un duro golpe para el personaje. Además, por si el epílogo no lo deja claro, en el futuro veremos consecuencias de estos acontecimientos.

Una idea interesante que abre puertas a nuevas posibilidades. Esperemos que la repercusiones se hagan notar en la vida del Capi y que dentro de algún tiempo podamos ver cómo crecen las semillas plantadas en esta historia. Sería una lástima que esta historia quedara como una anécdota para el personaje…

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