La serie de Daredevil de Netflix es uno de los productos más sólidos de Marvel
Por Todo Marvel

Soy un gran fan de Daredevil. Lo que mucha gente, de esa que no leería un cómic Marvel, encuentra como excusa perfecta para criticar al personaje ha sido siempre la excusa perfecta que yo he tenido para aprender a quererle: un súperheroe ciego. Ahí es nada. Luego llegarían Miller, Bendis y tantos grandes guionistas que sabría enriquecer al personaje con lo que es hoy. Un personaje que yo siempre he considerado el personaje más contrastado de Marvel. Un claro-oscuro extremo. Un personaje muy difícil de llevar en un universo donde hay amanezas alienígenas, armas místicas y todo tipo de portento genéticos. Estamos hablado de un tipo que básicamente es un vigilante de barrio, y que (con permiso de Spider-Man) se ha llevado las mayores palizas recibidas jamás en un cómic de Marvel. Un personaje que básicamanete es el patito feo de los héroes, que todo lo que logra en su vida lo retiene sólo el tiempo justo para perderlo. Y así, como lector, o lo tomas o lo dejas.
Pero Daredevil no es sólo un vigilante con unas habilidades peculiares (y ocasionales apariciones de ninjas). Esa es la anécdota. La historia de Daredevil es una historia sobre la culpa que conlleva hacer lo necesario a pesar de saber que no es siempre lo correcto. Y vivir con las conscuencias. De tracionarse a uno mismo porque ese sacrificio es el que reclama el bien mayor. Un bien mayor que en ocasiones es la justicia legal, y en otras la justicia moral. Que desgraciadamente no siempre coinciden.

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Un personaje complejo, que no siempre ha podio brillar en las páginas de los cómics. ¿Cómo trasladar esa complejidad a 13 capítulos de apenas una hora de duración cada una? La película de 2003 demostró lo fácil de malinterpretar (o reinterpretar mal) a este personaje. No se trata sólo de conseguir un superhéroe urbano, realista. Eso es fácil. Se trata de vincular emocionalmente al espectador el personaje. ¿Lo consigue Netflix? Rotundamente sí. Daredevil seguramente sea uno de los productos mejor adaptados de Marvel, dentro de este gran universo cinematográfico que está organizando. ¿Cómo lo ha conseguido? Es difícil de explicar. Como fan estoy completamente satisfecho y soy incapaz de valorar si la aceptación de los no lectores de Daredevil aceptarán el producto y se entusiasmarán tanto como yo. Porque yo estoy entusiasmado con el resultado. Creo que las claves de este Daredevil podrían ser estas:

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Keep it simple.
Piensas en un producto Marvel y lo que te viene a la cabeza son gemas del infinito, ejércitos de droides y mapaches parlantes. Marvel ha conseguido adaptar con éxito la épica cósmica de Los Vengadores, por ejemplo, con esas batallas que arrasan ciudades y héroes carismáticos más grandes que la vida misma. Es genial. ¿Pero qué pasa con esos héroes del día a día? Seguramente estarás más preocupado por la seguridad de las calles de tu barrio que por una posible invasión alienígena. La primera es una amenza real, la otra una amenza fantástica. La primera te podría pasar a tí, la otra la ves en el cine. Daredevil se centra en la primera. La trama de esta serie es la una serie policiaca que poco tiene que envidiar a una tempoada de The Wire. También es una trama que podrías ver esta noche en el telediario. Algo pequeño, pero algo real. ¿Exigencias del presupuesto? Puede ser. Pero sobre todo exigencia del personaje. Daredevil poco podría hacer con un semidios alienígena venido de no sé qué dimensión, pero cuídate mucho de robarle el bolso a una anciana en su barrio. Así que la escala de maldad de Daredevil es la que es capaz de crear el ser humano por sus propios medios. Y eso es aterrador. Por lo menos a mi me aterroriza mucho más que una persona pueda secuestrar a un crío a saber con qué crueles intenciones que no una amenza de la que se puedan encargar Los Vengadores. El caso es que a esa escala de maldad y crueldad, Daredevil mantiene al espectador y a su protagonista con los pies en el suelo. Daredevil se enfrenta a rateros, mafiosos y maleantes, y para darles (y recibir) una paliza no necesita grandes efectos especiales. Hay puñetazos que parecen doler más que todo un edificio derrumbándose encima de uno.
No se trata de nada nuevo. Las películas de Batman de Nolan ya lo hicieron increíblemente bien en su momento. Y este Daredevil bebe directamente de ahí. Hay que reonocer este referente. No creamos un universo a la escala del personaje. Reescalamos al personaje hasta que encaja en el mundo real. Ver a Hulk peleándose con una criatura enorme del espacio extrerior mola mucho, pero no es real. Ver a un tipo vestido con ropa negra que ha comprado en el Decathlon partirle la cara al tipo que ha intentado atracarte es moderadamente factible. Es fácil meterse en ese mundo porque es algo que conoces.
Daredevil consigue crear un aspecto del Universo Marvel, el mismo de Los Vengadores, donde podrías vivir: ir a trabajar, tener tu casa, salir a pasear y a ver a Tony Stark por la tele. Además te cuenta una historia que podrías leer en los periódicos de mañana.
Dicho esto, sí, hay un elemento fantástico, claro. Esto es Marvel. Pero como pasa, por ejemplo, en Juego de Tronos / Canción de Hielo y Fuego, aunque el elemento fantástico es la base y siempre está presente, Daredevil consigue además que sea algo anecdótico. ¿Qué más da que el protagonista esté peleándose con un ninja si lo que de verdad te preocupa es una trama de policías corruptos?. De nuevo, porque la amenza real es la que conecta contigo. Es algo simple, es algo sencillo. Y a la vez, tan grande y complicado como la vida misma.

Los personajes.
Con ese escenario tan bien construído necesitas a unos personajes que no lo arruinen. Para esta historia necesitas gente normal, personajes reales, y actores tan buenos que te convenzan de que son gente que podrías conocer mañana. Meter a alguien como Robert Downey Jr. aquí sería un error, por eso Netflix apuesta por acotres poco conocidos pero que demuestran lo importante del oficio para dar vida esta historia. Charlie Cox es Matt Murdock, abogado de día, vigilante de noche. Y no sólo consigue que me crea que es ciego, sin tener que usar lentillas opacas y artificios, también me convence de que es Martt Murdock y Daredevil. Como Matt Murdock tiene ese doble juego de graciosillo que siempre tiene una réplica mordaz y que encandila a todas las chicas con las que se cruza, a la vez que es un solitario lleno de duda y remordimiento. El amigo, el abogado, el justiciero. Porque también como Daredevil convence. Porque si hay algo que Daredevil sabe hacer como nadie en el Universo Marvel, es encajar puñetazos. Hay un capítulo entero de la serie que prácticamente es sobre ese punto. Saber encajar los golpes, herencia de padre, el boxeador veterano. Algo que se vuelve mucho más interesante con la evolución de esa idea, y que en realidad creo que es la idea central de toda la serie: no importa caer, lo que importa es cómo te levantas. Y sí, aquí esta de vuevo esa línea del Batman de Nolan en la que aprendemos que lo importante es aprender a levantarnos.

Charlie Cox brilla en la serie, pero mucho de ese brillo no es más que el reflejo con el que brillan los secundarios de esta serie. Hay que quitarse el sombrero ante el trabajo de adaptación de Wilson Fisk, Kingpin, en la serie, y cuya responsabilidad final recae sobre el estupendo Vincent  D’Onofrio. No nos equivoquemos: Fisk es un hijodemalamadre con el que hay que tener mucho cuidadito. Es casi una fuerza de la naturaleza, una bestia. y da igual lo mal que lo pasara en su infancia, sus traumas o sus problemas. Fisk es el malo y no hay justificación para el mal que hace, aunqeu él tenga la suya propia, que tampoco es ninguna locura. Y no creo que los creadores de la serie traten en ningún momento de embellecer a este personaje. Este tipo es un cabronazo, y punto. Y el mayor acierto de esta daptación ha sido cómo se le ha humanizado. Se ha convertido en una persona real. Uno de esos personajes que comprendes, pero no justificas. Están tan bien construído que justo cuando empiezas a empatizar con él, le destrozala la cabeza a alguien a base de puñetazos. Wilson Fisk es sin duda la mayor presencia, tanto física como actoral de la serie. Como lector de Daredevil, trata de recordar lo que sentiste al leer ese momento del Born Again de “No hay cadáver”. Multiplíalos por 1o. Ahí lo tienes. Magistral.

Deborah Ann Woll es una Karen Page tan adorable que podría ser Gwen Stacy. En esta serie demuestra ser una gran damisela en apuros y una secretaria y amiga de la que te podrías enamorar. Estamos deseando ver cómo se derrumba y se convierte en la Karen Page que nos enseñó que hay destinos para un personaje de cómic peor que la muerte. Y luego morirse. Helden Henson es dos personajes, Foggy Nelson y su pelo. Foggy es tal cual, y sin las pajaritas, el Foggy de los tebeos. El primer Foggy, risueño y leal, pero que empieza a convertirse en el edesencantado Foggy actual que tiene que cargar sobre sus hombros parte de la responsabilidad de las acciones de Matt Murdock como Daredevil. Suyo es el mérito de hacer que tanto Murdock como Page destaquen como destacan.


Del resto de excelentes secundarios quiero destacar a Vondie Curties-Hall, un Ben Urich que ha conseguido convertirse en secundario preferido de la serie, Fisk aparte, igual que el original del cómic en su momento. Magistral, maravilloso, tierno, humano, real… Merecería una serie para él solo. Y sería una serie cojonuda.

Vidas pareleas.
Sobre el concepto del que hablábamos antes sobre caer y levantarse, esta serie de Daredevil consigue construir dos subtramas paralelas a la policiaca principal: las de Murdock y Fisk. Dos personajes con un origen similar pero que desde la infancia empiezan a recibir influencias opuestas en momentos clave de su vida. Así se construyen dos personajes protagonistas que son tan opuestos como parecidos. Murdock y Fisk empiezan esta serie siendo una cosa y terminan siendo otra, evolucionan, crecen. Y lo hacen en parelelo: su carrela profesional, sus amigos, sus parejas y su posicionamiento ante la ley. Cada cambio, cada vuelta de tuerca, parecen sincronizarse y establecen una realción causa-efecto entre los dos personajes que nunca había visto en una adaptación de este tipo. Ni las estupendas adaptaciones de Batman, de las que tanto toma este Daredevil (insisto) consiguen crear esa vinculación entre héroe y villano como lo consigue Daredevil. Entre todas las cosas que estos dos personaejs comparten hay dos elementos que me han llamado la atención sobre todo lo demás: la duda y la culpa. ¿Qué estoy haciendo, que voy a hacer y que he hecho? Tres preguntas constantes durante la serie. Murdock parece perdido en ellas durante toda la serie y sólo en sus últimos momentos parece tomar una serie de decisiones que, y esto es lo interesante, parecen venir más determinadas por las cirscunstancias que por una determinación interior. En el caso de Fisk, toda su seguridad y determinación interior de poco sirven antes las mismas circustancias que le llevan a un terreno inestable y peligroso en el que el personaje nunca había estado antes.
La relación de Fisk y Murdock es seguramente la relación entre héroe y villano más íntima jamás llevada del cómic a la pantalla, y eso que apenas comparten algunos minutos y diálogos en los 13 primeros episodios de esta trama. Un trabajo magistral de los guionistas.

El oficio.
De nada serviría juntar todos estos ingredientes si al final, al cocinarlo todo junto, se nos quema la comida de este estupendo banquete. Para evitarlo, Marvel y Netflix han confiado en Drew Goddard (hombre de confianza de Whedon enmás de una ocasión) para coordinar la puesta en escena de esta serie. Y el resultado, cinematográficamente hablando, es sobresaliente. La composición , la fotografía y el montaje es maravilloso. Adolece de alguna que otra tara debida a las exigencias del formato televisivo, pero atesora algunos de los mejores momentos televisivos que he vivido en los últimos años. Tecnicamente presenta algunos logros que harían palidecer a otras grandes series de los últimos años. Pienso en concreto en el plano secuencia del final del segundo episodio. Mucho se habló del famoso plano secuencia de True Detective en la primera temporada, y que es, por lo menos, igual de impresionantes e inteligente. Daredevil, un pasillo, tres puertas y mucha violencia física.

Y ésta es solo una muestra de los grandemos momentos de la serie. ¿Mi preferido? Seguramente. Es el más “Daredevil” de toda la serie, más incluso que su aparición con el traje rojo o la pelea final. Pero hay otros que me han emocionado, como ese montaje a cámara lenta con el Nessun Dorma sonando de fondo. Creo que ha sido un gran acierto abordar esta serie como algo realista, sucio, húmedo y con unos contrastres de colores saturados y negros completamente opacos, que auqnue al amigo Cels Piñol le recuerde a la paleta de colores de Lynn Varley, a mi me recuerda a las páginas de Maleev coloreadas por Matt Hollingsworth. De hecho, ese ha sido constantemente mi referente visual durante toda la serie: estaba viendo un cómic de Maleev en movimiento.

Los cómics
Y es que no nos podemos olvidar de los cómics, porque son la base y la justificación de toda esta producción, y Marvel y no olvida a sus fans y lectores, sabiendo que ellos son los primeros que van a estar ahí para ver su serie. Por eso hay detalles en el taller de Melvin Potter el diseño de su disfraz de Gladiador en los cómics, o verle lanzar los discos serrados de la sierra radial, o si estás atento, piezas de la armadura de El Zancudo, son los “huevos de Pascua” que sabes que como fan te van a gustar. También está La Mano, Stick hablando de algún tipo de guerra mística por llegar, o adelantando futuros acontecimientos para la serie de Puño de Hierro, el clan de la Serpiente de Acero. Y son estos elementos los que más chirríanen la serie, seamos sinceros, porque Daredevil consigue convencerte tanto de que es una historia “seria” de corrupción y crimen que se te olvida que en realidad es la historia de un hombre ciego con poderes de radar que se pone un piajama rojo para luchar contra los delincuentes de su barrio. Una de las adaptaciones más exitosas de Marvel con ninguno de sus personajes hasta la fecha, y sin duda uno de sus productos más sólidos, pensando tanto en los fans como en el espectador eventual.

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Una maravilla, y eso que no me ha gustado demasiado el traje rojo…

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