Ladrón de guante blanco. Superhéroe de clase C. Buen padre. Ex-marido esforzado. Hombre hormiga no original.
Por Javi Jiménez

Con motivo de la cada vez más próximo estreno de la película de Hombre Hormiga no es de extrañar que desde las oficinas de Marvel hayan pretendido dar salida al personaje colocándole en una colección propia. El Hombre Hormiga, a pesar de su peso cuando el traje lo ha vestido Hank Pym, no ha conseguido despuntar en solitario. Una serie limitada aquí y allá, la más larga la escrita por Robert Kirkman y protagonizada por Eric O’Grady que acabaron con más pena que gloria. Parece ser que eso de controlar insectos mentalmente y utilizarlos como montura no vende cómics.

En esta ocasión son Nick Spencer y Mark Brooks los encargados de sacar adelante la colección del personaje. No solo el equipo creativo es nuevo,  esta vez el traje lo llevará Scott Lang, el otro Hombre Hormiga. Ladrón reconvertido en héroe de tercera, el pobre Scott está intentando poner en orden su vida, conseguir un trabajo de verdad a ser posible con un sueldo a final de mes y así poder pasar tiempo de calidad con su hija Cassie. Sin embargo para el pobre Scott Lang ni las cosas más sencillas pueden salir bien… Para nuestra fortuna, porque si todo saliera bien como que no tendría la misma gracia.

Scott Lang es el clásico perdedor. Un perdedor con gracia y traje de partículas Pym. No resulta nada difícil identificarse con este ex-ladrón de guante blanco pero de buen corazón. Aunque Scott sea un héroe, antes de todo es una persona. No es ni mucho menos invencible y a veces se preocupa más por salvar su propio trasero que ser el estandarte de los débiles. ¿Y quién le culpa? Siempre hay facturas que pagar.

A mi parecer, esta serie bebe directamente de The Superior Foes of Spiderman con personajes de clase C, con un pasado villanesco pero demostrando que son buenos tipos en general, aunque su línea de negocio no sea la que le gustaría para ti tu amada madre. El guiño llega hasta tal punto que en el primer número  tenemos la aparición estelar de una de ellos.

El cómic transmite un tono desenfadado y la sensación de estar escuchando la historia de un colega mientras tomas una cerveza . Esa es la gran virtud del guión de Spencer. Nick Spencer sin ser un guionista superlativo, si que es un tipo cumplidor. Al terminar los 5 primeros números de la serie acabas enganchado al carisma de Scott. La serie trata de conservar un tono fresco, divertido y un poco de slice of life donde lo superheroico se queda en segundo plano para centrarse en redescubrir personaje. Lo cual me parece perfecto porque, probablemente como muchos de vosotros queridos lectores, no soy un seguidor aférrimo del Hombre Hormiga y sin embargo me ha conseguido encandilar. Consigues superar ese pequeño prejuicio que tienes sobre un superhéroe que tiene el épico nombre de Hombre Hormiga y acabas descartando que alguien así sea en absoluto ridículo.

El dibujo de Mark Brooks es como el guión, funcional pero hecho con cariño. No tiene grandes pretensiones pero consigue transmitir perfectamente lo que que necesita en cada momento. Quizás echemos de menos alguna que otra escena increíble aprovechando los poderes de Hombre Hormiga porque todo el mundo sabe que las cosas a nivel microscópico como que molan más. En absoluto es necesario para el tipo de historia que nos pretenden contar, eso sí, cada vez Brooks da signos de mejora así que en el futuro quién sabe.

Lo que si es cierto es que la lectura ha conseguido que espere con muchas más ganas la película. Si consigue imitar ese humor gamberro y sacar todo el carisma de Scott seguro que queda algo memorable. Así que querido lector de Todo Marvel, si quieres ponerte en forma antes de ver la película o buscas una lectura entretenida con la que llenar una tarde de verano, no dudes en echarle el guante.

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