Uno de los grandes momentos de Marvel como editorial y una historia amada por los fans: La Muerte del Capitán Marvel
Por Carles Torrellas

Perdonad que adopte un tono serio con esta reseña, pero estamos con una obra mayúscula. Y Mar-Vell siempre ha sido uno de mis personajes favoritos. Además de por otros motivos de índole más personal. Quizás si la leéis, diréis que ha envejecido mal, que toda la tecnología se ve muy obsoleta. Pero es que todo eso es puramente circunstancial. Todo lo que no sea Mar-Vell en este cómic es solo circunstancial. Estamos ante la primera Novela Gráfica de Marvel en formato Europeo. Y estamos ante la última aparición (sin trucos) de un personaje que empezó su andadura en los cómics como una anécdota, pero que con esta obra pasó a convertirse en una leyenda imperecedera en el Olímpo de los cómics.

Todos los aspectos de esta novela gráfica están cuidados al detalle por Starlín. Al fin y al cabo estamos hablando de una obra totalmente personal, una obra de autor. No se puede entender a Mar-Vell sin Starlin y Starlin no sería lo que es si Mar-Vell no se hubiera cruzado en su camino. Guión, dibujo y entintado son obra de Jim Starlin. Una obra tan personal, que Starlin se dislocó un dedo antes de acabarla, y se lo entablilló para poder finalizarla sin la ayuda de nadie. Y ese énfasis en querer hacerla solo se debe a que esta obra fue una terapia para el propio Starlin que perdió a su padre enfermo de cáncer

Starlín volcó todo su dolor, toda su sensación de deriva personal tras la muerte de su progenitor en esta obra. De ahí el diseño de portada que hizo, homenajeando a La Pietá, obra maestra del Renacimiento italiano del grandísimo maestro Michelangelo Buonarroti.

Mar-Vell descubre gracias a su consciencia cósmica que se está muriendo de cáncer. Viaja a la Tierra para asegurarse de que Rick Jones, su antiguo compañero, y con quien se intercambiaba el cuerpo durante una etapa de sus vidas, no se ha visto infectado. La voz corre entre la comunidad superheroíca y las grandes mentes, empiezan una lucha contrarreloj tratando de encontrar una cura para la enfermedad que está devorando poco a poco el cuerpo del gran heroe. Pero uno trás otro van fallando, y es ahí donde todos los grandes héroes, los dioses mitológicos, reciben un guantazo en toda la cara, que les muestra que por muy inteligentes que sean, por muy dioses de panteones mitológicos sean, ante algo tan humano como el cáncer, son tan impotentes como un humano normal y corriente.

A partir de ahí empieza una retahila de personajes que viajan hasta la colonia eterna de Titán para acompañar al Kree en sus últimas horas. Algunos héroes afrontan estos momentos rememorando viejos combates, como el sobrino favorito de la Tía Petunia, Ben Grimm. Otros, como Spiderman, afrontan el dolor por la muerte de formas más humanas. Como bien le indica Mar-Vell a un sorprendido Ben Grimm.

Finalmente los acontecimientos conducen a su trágico e inevitable final, con la muerte del protector del universo, y terrícola de adopción, Mar-Vell de Kree-Lar. Pero incluso en sus últimos instantes, Mar-Vell da una muestra de esa entereza, de porqué es ese gran heroe y acepta su destino tal cual es. Sin engaños que lo puedan dulcificar. Es un guerrero, ha vivido, ha luchado y se ha enfrentado a la muerte en cientos de ocasiones. Y ahora en su postrera hora la afrontará con la misma entereza y valentía con la que vivió toda su vida.

Esta es una novela gráfica que, personalmente, demuestra la verdadera grandeza del héroe en sus momentos más oscuros. Contra un enemigo al que no puede vencer. Aceptando en paz lo funesto de su destino. Porque aceptar la muerte de uno mismo, y hacerlo con la paz y la serenidad con la que lo hace Mar-Vell, pocos lo hacen. Y ni loco yo sería uno de ellos. Y es tal la grandeza de esta obra, que Mar-Vell es uno de los pocos héroes a los que Marvel ha dado el merecido reposo, porque cualquier forma de resurrección o vuelta del personaje desautorizaría una obra tan y tan maravillosa (a pesar que de vez en cuando…).

Son pequeñas joyas como esta las que convierten el cómic de superhéroes en algo que desmiente el tópico de que los cómics de superhéroes son para niños. Lo siento mucho pero no, hay demasiados ejemplos de que eso no es así. Y este es uno de ellos. Nunca los mayores superhéroes fueron tan conscientes de su propia humanidad como en esta obra. Si confiáis en mí leedla. Y si habéis sufrido la lacra del cáncer en vuestra familia, entenderéis el dolor como lo entendí yo.

Sigue a Todo Marvel en Twitter: @TodoMarvel