La nueva serie de Spider-Man presenta una situación completamente nueva para el personaje
Por Todo Marvel

Tengo que reconocer que el trepamuros me tiene algo desenganchado desde hace ya varios años. Creo que a Marvel le está costando dar con una zona en la que el personaje esté cómodo y pueda desarrollarse. El Peter Parker adulto lleva años dando tumbos, cambiando su status-quo cada cierto tiempo de manera muy radical. Aquella trama, que todavía trae cola, en la que Doc Ock habitaba el cuerpo de Parker fue una decisión muy radical que ha llevado al personaje al punto en el que ahora se encuentra. Un punto que no estaba demasiado seguro de que fuera a gustarme en esta nueva etapa del personaje…

La nueva amazing Spider-Man arranca con Spidey acompañando por Pájaro burlón conduciendo a todo trapo su spider-coche tras un miembro de Zodiaco que ha robado información sensible de la división asiática de Industrias Parker. Sólo hay ya hay un montón de información sobre el nuevo espacio que Spider-Man ocupa en Marvel. Por un lado Spider-Man tiene un doble papel de héroe y activo miembro de la seguridad de Industrias Parker. Peter Parker es el CEO de Industrias Parker, una empresa especializada en tecnología de vanguardia que ha convertido al bueno de Peter en un multimillonario, filántropo, playboy. Esta especial situación que recuerda un poco a la de Bruce Wayne Tony Stark le ha convertido también en un operativo muy valioso de SHIELD, de ahí que Pájaro Burlón sea su enlace con la agencia de espionaje. Y que Parker pueda tener todo tipo de nuevos juguetes y vehículos. A su vez, en las calles de Nueva York, el Merodeador se hace pasar por el amigo y vecino Spidey más urbanita.

Dejando de lado la trama que implica a Zodiaco y el espionaje industrial a la empresa de Parker, que no está mal, todos estos nuevos añadidos a la vida del personaje pueden resultar algo forzados para el lector veterano. Pero si uno se deja llevar descubrirá que a pesar de todos los cambios e innovaciones el núcleo duro del personaje sigue funcionando estupendamente. Y ese núcleo es la idea de que Parker es un desastre.. un desastre encantador que si antes se complicaba la vida tratando de no llegar tarde a su trabajo en el periódico, (o en el instituto), ahora trata de no llegar tarde a su junta de accionistas. O si antes su vida sentimental era, cuando menos complicada, ahora no deja de ser menos divertida.

Parker sigue pasándoselo bien con su amigo Johnny Storm, sigue haciendo chistes terribles mientras pelea, la diferencia es que ahora su traje tiene unos LEDs verdes en el logo y algún que otro cachibache nuevo, como los distintos tipos de red.

No voy a decir que no eche de menos al Parker sin un duro que llega atarde a una cita mientras trata de evitar, porque esa misma esencia sigue aquí, simplemente ha cambiado el escenario. Y es algo interesante ver cómo la autenticidad del personaje, a lo largo de los años, ha forjado una personalidad que los lectores vemos evolucionar con los años a la vez que sigue siendo fiel a una idea. Sin duda ese es el secreto del éxito del personaje, que lo hace entrañable y divertido y que en esta nueva amazing Spider-Man me ha gustado encontrar de una manera que hacía algunos años no conseguía encontrar en sus cómics. aparecía aquí y allí, pero no resultaba algo creíble. Cosa que sí ocurre en esta nueva serie, en la que Slott, que no terminaba de convencerme, sí me ha hecho creer que el bueno de Peter es ahora un multimillonario, con problemas de multimillonario, pero que a la vez puede ser un Spider-Man que conduce su Spider-coche. Pero tal vez sea algo para loq ue el lector deba dejarse llevar en un principio…

Dejando de lado esta nueva situación central, las subtramas tienen enganche. Seguimos teniendo secuelas de las acciones de Octopus bajo la piel de Parker, y de las recientes Secret Wars… Además de las situaciones de espionaje y las esperables aventuras pijameras, todo bastante bien equilibrado y participando de la ventaja que supone tener dos Spider-Man (Parker y Brown) en esa relación que TANTO recuerda a cuando Rhoder hacía de Iron Man como guardaespaldas de Tony Stark.

En resumen se trata de una serie que, sin llegar a ser troncal ahora mismo dentro del Universo Marvel, mucho más centrada en eventos “vengativos”, se deja leer con bastante diversión, sin caer en la intensidad emocional de algunos títulos más oscuros de la editorial o en el desenfreno humorístico y de corte más adolescente de otros títulos de nueva hornada. Una lectura especialmente recomendable para aquellos que quieren reengancharse al trepa-muros, pero a los que no les importe que Parker lleve ahora un carísimo traje de marca en lugar de unos gastados vaqueros.

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