Peter Parker, el de verdad, regresa a la identidad de Spider-Man, y con él, Humberto Ramos.
Por Chema Mansilla

Me gustan estos nuevos tebeos de Spider-Man. Que sí, que al final lo de que el Doctor Octopus fuera Spider-Man ha tenido gracia, y en Marvel han sabido llevarlo por buen camino. Y aunque no os diremos cómo y por qué Peter Parker vuelve a ser el Peter Parker de siempre, que todos amamos y queremos, sí os diremos que es genial volver a tenerle bajo la máscara.

Y es que Peter trae algunas novedades a la serie muy interesantes. La primera es el regreso de Humberto Ramos, un artista que ha sabido hacer de su personal estilo artístico un valor añadido para su narrativa, y que es seguido y valorado por un gran número de fans. Y aunque yo soy fan de Ramos, reconozco que no termina de gustarme ese estilo entre “cartoon” y “amerimanga” tan señalado en los cómics de Marvel. Pero es una cuestión meramente personal, y valoro muy positivamente su narrativa ágil y  estilo desenfadado. Comprendo por qué ha sido el artista elegido para traer de vuelta a Parker: estas nuevas aventuras de Spider-Man son realmente divertidas. Casi parece el guión de una “sitcom”. El mérito de hacer de este título un cómic divertido es de Dan Slott, un guionista al que en su momento critiqué mucho, pero que con el tiempo ha terminado convenciéndome de que es capaz de hacerse cargo de un personaje tan emblemático y querido como es el trepamuros.

Además de divertirme, con chistes arácnidos en la mejor línea de nuestro amigo y vecino, la serie me está gustando porque encuentro en ella un elemento clásico del personaje que en los últimos años , desgraciadamente, no era una constante. Y es que la vida de Peter es un desastre (una cosa es que te arruinen la vida una y otra vez, otra que la que tienes sea un desastre). Slott ha sabido llevar con gracia la mezcla de aventuras super-heroicas con los devenires de la vida civil de Parker. Y no olvidemos que los personajes de Marvel funcionan, y destacan, precisamente porque los personajes bajo la máscara funcionan.

Peter Parker vuelve a estar en su cuerpo. Peter vuelve a ser Peter. Pero nadie más lo sabe. Hasta el momento Octopus había estado dirigiendo su vida y a partir de este momento el bueno de Parker debe hacerse cargo, para empezar de la gran empresa científica fundada por Octopus en su nombre, y de paso, con una relación sentimental con una desconocida para Peter. Mantener las apariencias de que es un científico a la altura de Otto Octavius, evitar la quiebra, salvar el mundo de la amenaza de turno y recuperar su identidad son los problemas que mantendrán en marcha el motor de esta serie (no os perdáis a Spider-Man en las distintas series de la editorial convenciendo al resto de personajes Marvel de que vuelve a ser el Spider-Man de siempre). Pero además Slott teje otras dos tramas en esta red (bien traído, ¿no?).

La primera está protagonizada por la Gata Negra, despechada y humillada tras su última aprición, y acompañada por Electro (a rebufo de la peli Amazing Spider-Man 2) se está convirtiendo en la reina del mambo del crimen. La segunda, en paralelo a la saga Original Sin, plantea una interesante pregunta: ¿y si la araña radiactiva que mordió a Parker no sólo hubiera mordido a Parker? Sin entrar en detalles para no hacerle ningún “spoiler” a los lectores que desconocen la identidad de este personaje, diremos simplemente que la relación que establecerá con Spider-Man será de lo más interesante.

Y es que interesante, y divertida, son las etiquetas que podemos ponerle a esta nueva etapa de la serie Spider-Man, que este mismo mes de septiembre comienza a editar Panini Comics en España. ¡No le pierdas la pista!

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