Iron Man llega al final de la saga Los Anillos del Mandarín en la actual numeración de Panini en España.
Por Chema Mansilla

untitledEs curioso cómo los elementos que las películas vuelven a poner de moda se integran con las ideas de los guionistas de turno. La presente etapa a de Iron Man es uno de los mejores ejemplos. Por un lado tenemos los anillos de El Mandarín, de la mano de Iron Man 3, y a Malekith, el villano clásico de Thor recuperado por Thor: El Mundo Oscuro. Por el otro, la idea de reunir un equipo de villanos al más puro estilo de Los Seis Siniestros de Spider-Man, junto al dream team formado por los hermanos Stark. El resultado es una mezcla de ideas, la mayoría de ellas reguleras y mal resueltas a cargo de Kieron Gillen y Luke Ross (entre otros).

Los anillos de El Mandarín hacen uso de su propia consciencia para elegir a una serie de portadores que les ayuden a hacerse con el mundo, y blablabla, quitando de enmedio a Tony Stark. Vale, no es una mala idea. Lástima que estos avatares malignos pasen, de manera gradual, de sosos a nulidades absolutas. El golpe de efecto es interesante, Malekith, líder de los elfos oscuros, entra en juego. Pero lejos de presentarnos una viaje épico lleno de fantasía, nos encontramos de nuevo con el recurrente enfrentamiento “tecnología Vs. magia” que, por lo menos, sí que tiene un último momento realmente espectacular (aunque el acabado artístico no sea especialmente deslumbrante).

El grupo de avatares obliga a Tony a formar un equipo de aliados para hacerles frente, en una gran batalla tan predecible como aburrida. Sólo mi querido Hombre Topo mantiene algo de dignidad. Y estoy hablando del Hombre Topo. En general, un montón de ideas juntas y revueltas que adolecen de ser más sosas que un vaso de agua del grifo. Y eso que de primeras podrían resultar muy prometedoras. De entre todas estas ideas hay una que quiero destacar, y que está marcando la colección de Iron Man desde que el personaje regresó del espacio: Arno Stark.

En resumen: Tony Stark es el hijo adoptivo del matrimonio Stark, cuyo verdadero heredero es un personaje que ha vivido en secreto durante todos estos años, conectado a un pulmón artificial y que fue modificado en su nacimiento (con tecnología Kree) para ser un arma secreta alienígena contra la futura invasión de otra especie alienígena. Y sí, yo pensé lo mismo…

El caso es que una vez que hemos aceptado “barco como animal acuático” tenemos a Arno metido a rosca en todos los números, un personaje anodino del que Marvel intenta convencernos de su carisma y simpatía. Personalmente me resulta un personaje tan detestable que si sigo leyendo cómics de Iron Man es simplemente para ver cómo se lo quitan de enmedio una vez llegado el momento. y no es sólo que ahora te quieran vender la moto de que Tony Stark no es hijo de María y Howard Stark, es que además Arno, del que nadie sabía nada en absoluto hasta el momento, tiene que ser mucho más listo que tony. Si Tony construye cien armaduras, Arno tiene que construir una que sea del tamaño de una ciudad. ¿En serio, es necesario? Al menos en el resto de series de Vengadores Tony sigue siendo Tony y nada de esto ha tenido todavía repercusiones…

De verdad, qué ganas de perder de vista a este muchacho… Si por lo menos fuera un personaje interesante y no un súper-Tony Stark campechano…

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